Salmo 10
Ut quid, Domine
1(22)(Lámed) ¿Por qué te quedas lejos, Señor,*y te escondes en el momento del aprieto?
2(23)En su soberbia el impío oprime al infeliz*y lo enreda en las intrigas que ha tramado.
3(24)El malvado se gloría de su ambición,*el codicioso blasfema y desprecia al Señor.
4(25)(Nun) El malvado dice con insolencia:*«No hay Dios que me pida cuentas».
5(26)La intriga vicia siempre su conducta,*aleja de su mente tus juicios,*y desafía a sus rivales.
6(27)Piensa: «No vacilaré,*nunca jamás seré desgraciado».
7(28)(Pe) Su boca está llena de maldiciones, de engaños y de fraudes;*su lengua encubre maldad y opresión;
8(29)en el zaguán se sienta al acecho,*para matar a escondidas al inocente.
9(30)acecha en su escondrijo,*como león en su guarida,*acecha al desgraciado para robarle,*arrastrándolo a sus redes;
10(31)se agacha y se encoge*y con violencia cae sobre el indefenso.
11(32)Piensa: «Dios lo olvida,*se tapa la cara, no se entera».
12(33)(Qof) Levántate, Señor, extiende tu mano,*no te olvides de los humildes.
13(34)¿Por qué ha de despreciar a Dios el malvado,*pensando que no le pedirá cuentas?
14(35)(Res) Pero tú ves las penas y los trabajos,*tú miras y los tomas en tus manos.*A ti se encomienda el pobre,*tú socorres al huérfano.
15(36)(Sin) Rómpele el brazo al malvado,*pídele cuentas de su maldad,*y que desaparezca.
16(37)El Señor reinará eternamente,*y los gentiles desaparecerán de su tierra.
17(38)(Tau) Señor, tú escuchas los deseos de los humildes,*les prestas oído y los animas;
18(39)tú defiendes al huérfano y al desvalido:*que el hombre hecho de tierra no vuelva a sembrar su terror.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo;
como era al principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.