El Salterio

Libro de Oración Común 1928

Día del Mes

Día 1 · Mañana

Salmos 1, 2, 3, 4, 5

Salmo 1

Beatus vir qui non abiit

1Dichoso el hombre*que no sigue el consejo de los impíos,*ni entra por la senda de los pecadores,*ni se sienta en la reunión de los cínicos;

2sino que su gozo es la ley del Señor,*y medita su ley día y noche.

3Será como un árbol*plantado al borde de la acequia:*da fruto en su sazón*y no se marchitan sus hojas;*y cuanto emprende tiene buen fin.

4No así los impíos, no así;*serán paja que arrebata el viento.

5En el juicio los impíos no se levantarán,*ni los pecadores en la asamblea de los justos.

6Porque el Señor protege el camino de los justos,*pero el camino de los impíos acaba mal.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo;
como era al principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.


Salmo 2

Quare fremuerunt gentes

1¿Por qué se amotinan las naciones,*y los pueblos planean un fracaso?

2Se alían los reyes de la tierra,*los príncipes conspiran*contra el Señor y contra su Mesías:

3«Rompamos sus coyundas,*sacudamos su yugo».

4El que habita en el cielo sonríe,*el Señor se burla de ellos.

5Luego les habla con ira,*los espanta con su cólera:

6«Yo mismo he establecido a mi Rey*en Sión, mi monte santo».

7Voy a proclamar el decreto del Señor;*él me ha dicho: «Tú eres mi hijo:*yo te he engendrado hoy.

8Pídemelo:*te daré en herencia las naciones;*en posesión, los confines de la tierra:

9los gobernarás con cetro de hierro,*los quebrarás como jarro de loza».

10Y ahora, reyes, sed sensatos;*escarmentad, los que regís la tierra:

11servid al Señor con temor,

12rendidle homenaje temblando;*aprended la enseñanza,*no sea que se irrite y vayáis a la ruina,*porque se inflama de pronto su ira.*¡Dichosos los que se refugian en él!

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo;
como era al principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.


Salmo 3

Domine, quid multiplicati

1Salmo de David cuando huía de su hijo Absalón.

2Señor, cuántos son mis enemigos,*cuántos se levantan contra mí;

3cuántos dicen de mí:*«Ya no lo protege Dios». (Pausa)

4Pero tú, Señor, eres mi escudo y mi gloria,*tú mantienes alta mi cabeza.

5Si grito invocando al Señor,*él me escucha desde su monte santo. (Pausa)

6Puedo acostarme y dormir y despertar:*el Señor me sostiene.

7No temeré al pueblo innumerable*que acampa a mi alrededor.

8Levántate, Señor; sálvame, Dios mío:*tú golpeaste a mis enemigos en la mejilla,*rompiste los dientes de los malvados.

9De ti, Señor, viene la salvación*y la bendición sobre tu pueblo. (Pausa)

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo;
como era al principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.


Salmo 4

Cum invocarem

1Al Director. Con instrumentos de cuerda. Salmo de David.

2Escúchame cuando te invoco, Dios de mi justicia;*tú que en el aprieto me diste anchura,*ten piedad de mí y escucha mi oración.

3Y vosotros, ¿hasta cuándo ultrajaréis mi honor,*amaréis la falsedad y buscaréis el engaño? (Pausa)

4Sabedlo: el Señor hizo milagros en mi favor,*y el Señor me escuchará cuando lo invoque.

5Temblad y no pequéis,*reflexionad en el silencio de vuestro lecho; (Pausa)

6ofreced sacrificios legítimos*y confiad en el Señor.

7Hay muchos que dicen: «¿Quién nos hará ver la dicha,*si la luz de tu rostro ha huido de nosotros?».

8Pero tú, Señor, has puesto en mi corazón más alegría*que si abundara en su trigo y en su vino.

9En paz me acuesto y enseguida me duermo,*porque tú solo, Señor, me haces vivir tranquilo.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo;
como era al principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.


Salmo 5

Verba mea auribus

1Al Director. Para flautas. Salmo de David.

2Señor, escucha mis palabras,*atiende a mis gemidos,

3haz caso de mis gritos de auxilio,*Rey mío y Dios mío.*A ti te suplico, Señor.

4Por la mañana escucharás mi voz,*por la mañana te expongo mi causa,*y me quedo aguardando.

5Tú no eres un Dios que ame la maldad,*ni el malvado es tu huésped,

6ni el arrogante se mantiene en tu presencia.*Detestas a los malhechores,

7destruyes a los mentirosos;*al hombre sanguinario y traicionero*lo aborrece el Señor.

8Pero yo, por tu gran bondad,*entraré en tu casa,*me postraré ante tu templo santo*en tu temor.

9Señor, guíame con tu justicia,*porque tengo enemigos;*alláname tu camino.

10En su boca no hay sinceridad,*su corazón es perverso;*su garganta es un sepulcro abierto,*mientras halagan con la lengua.

11Castígalos, oh Dios, que fracasen sus planes;*expúlsalos por sus muchos crímenes,*porque se han rebelado contra ti.

12Que se alegren los que se acogen a ti,*con júbilo eterno;*protégelos, para que se llenen de gozo*los que aman tu nombre.

13Porque tú, Señor, bendices al justo,*y como un escudo lo rodea tu favor.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo;
como era al principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.