Oración Matutina

El Orden para la Oración Matutina, diariamente a través del año

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Venite, exultemus Domino

Venid, aclamemos al Señor; *
demos vítores a la Roca que nos salva.

Entremos a su presencia dándole gracias; *
aclamándolo con cantos.

Porque el Señor es un Dios grande; *
soberano de todos los dioses.

Tiene en su mano las simas de la tierra; *
son suyas las cumbres de los montes.

Suyo es el mar, porque él lo hizo; *
la tierra firme que modelaron sus manos.

Entrad, postrémonos por tierra; *
bendiciendo al Señor, creador nuestro.

Porque él es nuestro Dios; *
y nosotros su pueblo, el rebaño que él guía.

Postraos ante el Señor en el atrio sagrado; *
tiemble en su presencia la tierra toda.

Delante del Señor, que ya llega, ya llega a regir la tierra. *
Regirá el orbe con justicia y los pueblos con fidelidad.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Los Salmos

¶ Entonces seguirá una porción de los Salmos, según el Uso de la Iglesia.

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La Primera Lectura

¶ Enseguida se leerá la Primera Lección, según la Tabla de Lecciones o el Calendario. Antes de la lección el oficiante dirá: «Comienza el capítulo … (o el versículo … del capítulo …) del libro de …»; y al terminar: «Aquí termina la Primera Lección».

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¶ Cántico después de la Primera Lectura:

Te Deum laudamus

A ti, oh Dios, te alabamos

A ti, oh Dios, te alabamos, *
a ti, Señor, te reconocemos.

A ti, eterno Padre, *
te venera toda la creación.

Los ángeles todos, los cielos y todas las potestades, *
los querubines y serafines, te cantan sin cesar:

Santo, Santo, Santo es el Señor, Dios del universo; *
los cielos y la tierra están llenos de la majestad de tu gloria.

A ti te ensalza el glorioso coro de los Apóstoles, *
la multitud admirable de los Profetas, el blanco ejército de los mártires.

A ti la Iglesia santa, extendida por toda la tierra, te proclama: *
Padre de inmensa majestad,

Hijo único y verdadero, digno de adoración, *
y el Espíritu Santo, Defensor.

Tú eres el Rey de la gloria, Cristo. *
Tú eres el Hijo único del Padre.

Tú, para liberar al hombre, aceptaste la condición humana *
sin desdeñar el seno de la Virgen.

Tú, rotas las cadenas de la muerte, *
abriste a los creyentes el reino de los cielos.

Tú te sientas a la derecha de Dios, en la gloria del Padre. *
Creemos que un día has de venir como juez.

Te rogamos, pues, que vengas en ayuda de tus siervos, *
a quienes redimiste con tu preciosa sangre.

Haz que en la gloria eterna *
nos asociemos a tus santos.

Salva a tu pueblo, Señor, y bendice tu heredad; *
sé su pastor y ensálzalo eternamente.

Día tras día te bendecimos *
y alabamos tu nombre para siempre, por eternidad de eternidades.

Dígnate, Señor, en este día *
guardarnos del pecado.

Ten piedad de nosotros, Señor, ten piedad de nosotros. *
Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros, como lo esperamos de ti.

En ti, Señor, confié: *
no me veré defraudado para siempre.

La Segunda Lectura

¶ Enseguida se leerá la Segunda Lección del Nuevo Testamento. Antes de la lección el oficiante dirá: «Comienza el capítulo … (o el versículo … del capítulo …) del libro de …»; y al terminar: «Aquí termina la Segunda Lección».

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¶ Cántico después de la Segunda Lectura:

Benedictus

El Cántico de Zacarías — Lucas 1:68-79

Bendito sea el Señor, Dios de Israel, *
porque ha visitado y redimido a su pueblo

Suscitándonos una fuerza de salvación *
en la casa de David, su siervo,

Según lo había predicho desde antiguo *
por boca de sus santos profetas.

Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos *
y de la mano de todos los que nos odian

Realizando la misericordia que tuvo con nuestros padres, *
recordando su santa alianza

Y el juramento que juró a nuestro padre Abrahán *
para concedernos

Que, libres de temor, arrancados de la mano de los enemigos, *
le sirvamos

Con santidad y justicia, en su presencia, *
todos nuestros días.

Y a ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo, *
porque irás delante del Señor a preparar sus caminos,

Anunciando a su pueblo la salvación *
por el perdón de sus pecados.

Por la entrañable misericordia de nuestro Dios, *
nos visitará el sol que nace de lo alto

Para iluminar a los que viven en tinieblas y en sombra de muerte, *
para guiar nuestros pasos por el camino de la paz.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

El Credo

¶ Entonces el oficiante y el pueblo, de pie, dirán el Credo.

Creo en Dios Padre todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra;

y en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor; que fue concebido por el Espíritu Santo, nacido de la Virgen María; padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado; descendió a los infiernos; al tercer día resucitó de entre los muertos; subió a los cielos, y está sentado a la diestra de Dios Padre todopoderoso; desde allí ha de venir a juzgar a los vivos y a los muertos.

Creo en el Espíritu Santo; la santa Iglesia Católica; la Comunión de los Santos; el perdón de los pecados; la resurrección de la carne; y la vida perdurable. Amén.

Ofic. El Señor esté con ustedes.

R. Y con tu espíritu.

Ofic. Oremos.

¶ Aquí se dirá el Padre Nuestro, si no se dijo antes.

Ofic. Señor, muéstranos tu misericordia.

R. Y concédenos tu salvación.

Ofic. Oh Dios, crea en nosotros un corazón limpio.

R. Y no apartes de nosotros tu santo Espíritu.

¶ Enseguida se dice la Colecta del Día (véase «Colectas, Epístolas y Evangelios»), salvo cuando ha de leerse el Oficio de la Santa Comunión, en cuyo caso aquí se omite.

Colecta por la Paz

OH Dios, que eres Autor de la paz y amante de la concordia; conocerte es Vida Eterna, y servirte, plena libertad. Defiende a estos tus humildes siervos de todos los asaltos de nuestros enemigos; para que, confiando seguramente en tu protección, no temamos la astucia de ningún adversario; mediante el poder de Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Colecta por la Gracia

OH Señor, nuestro Padre Celestial, Poderoso y Eterno Dios, que nos has conducido con seguridad al principio de este día; defiéndenos con tu gran poder; y concede que no caigamos hoy en ningún pecado, ni incurramos en ningún peligro; sino que todas nuestras acciones, siendo dirigidas y gobernadas por ti, sean justas a tus ojos; mediante Jesucristo nuestro Señor. Amén.

¶ Las siguientes oraciones se omiten cuando se dice la Letanía, y pueden omitirse cuando sigue de inmediato la Santa Comunión. Nótese que el oficiante puede concluir el Oficio con las intercesiones generales de este Libro que juzgue convenientes, o bien con la Gracia.

Oración por las Autoridades Civiles

OH Señor, nuestro Padre Celestial, excelso y poderoso Gobernador del Universo, que desde tu trono contemplas a todos los que moran en la tierra; de todo corazón te suplicamos que mires con favor y bendigas a tu siervo el Presidente de esta Nación, y a todos los otros en autoridad; y que de tal manera los llenes de la gracia de tu Espíritu Santo, que se inclinen siempre a tu voluntad, y anden en tus caminos. Otórgales copiosamente de los dones celestiales; y concédeles salud, prosperidad y larga vida; para que finalmente, después de esta vida, obtengan felicidad y gozo eternos; por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

¶ O bien esta:

Oración por las Autoridades Civiles (segunda forma)

OH Señor, Gobernador nuestro, cuya gloria llena el Universo; encomendamos esta Nación a tu bondadoso cuidado, para que, siendo guiada por tu Providencia, vivamos seguros en tu paz. Concede al Presidente de esta Nación, y a todas las autoridades, sabiduría y fuerza para conocer y hacer tu voluntad. Llénalos del amor a la verdad y a la justicia; y haz que jamás se olviden de su obligación de servir a este pueblo en tu temor; mediante Jesucristo nuestro Señor, quien contigo y el Espíritu Santo es un solo Dios y vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.

Oración por el Clero y el Pueblo

OMNIPOTENTE y Eterno Dios, de quien procede toda buena dádiva y todo don perfecto; envía el saludable Espíritu de tu gracia sobre nuestros Obispos y demás Clero, y sobre las Congregaciones encomendadas a su cargo. Y para que verdaderamente te agraden, derrama sobre ellos el continuo rocío de tu bendición. Concede esto, oh Señor, por el honor de nuestro Mediador y Abogado, Jesucristo. Amén.

Oración por Todas las Personas

OH Dios, Creador y Conservador del género humano, te rogamos humildemente por los hombres de todas clases y condiciones; suplicándote que te dignes hacerles conocer tus caminos, y tu salud eterna a todas las naciones. Y más especialmente te rogamos por tu Santa Iglesia universal; para que sea dirigida y gobernada por tu Santo Espíritu, a fin de que todos los que profesan y se llaman cristianos sean conducidos por el camino de la verdad, y guarden la fe en unidad de espíritu, en vínculo de paz, y en rectitud de vida. Y, finalmente, encomendamos a tu bondad paternal a todos los que de cualquiera manera están afligidos, o angustiados, en mente, cuerpo o haberes; [especialmente a aquellos por quienes se piden nuestras oraciones]; suplicándote que los consueles y alivies según sus diversas necesidades, dándoles paciencia en sus sufrimientos y una feliz liberación de todas sus aflicciones. Todo esto te lo pedimos por amor de Jesucristo nuestro Señor. Amén.

¶ NOTA. La Acción de Gracias General puede decirse por la congregación con el oficiante.

Acción de Gracias General

OMNIPOTENTE Dios, Padre de toda misericordia, nosotros, tus indignos siervos, te damos muy humildes y cordiales gracias por toda tu bondad, benignidad y favor para con nosotros y con todos los hombres; [especialmente por aquellos que ahora desean ofrecerte sus alabanzas y acciones de gracias por los beneficios que les has concedido]. Te bendecimos por nuestra creación, conservación y por todos los bienes de esta vida; pero, sobre todo, por tu inestimable amor manifestado en la redención del mundo por nuestro Señor Jesucristo; por los medios de gracia y por la esperanza de gloria. Te suplicamos que nos concedas un pleno conocimiento de todas tus misericordias, para que nuestros corazones sean llenos de verdadera gratitud; y que te alabemos no sólo con nuestros labios, sino también con nuestras vidas, entregándonos enteramente a tu servicio y caminando delante de ti en santidad y justicia todos los días de nuestra vida; por Jesucristo nuestro Señor, a quien, contigo y el Espíritu Santo, sea todo honor y gloria por los siglos de los siglos. Amén.

Oración de San Juan Crisóstomo

OMNIPOTENTE Dios, que nos has dado gracia para que en la ocasión presente te dirijamos de común acuerdo nuestras súplicas; y has prometido que cuando dos o tres estén congregados en tu Nombre, les concederás sus peticiones; cumple ahora, oh Señor, los deseos y ruegos de tus siervos, como más les convenga; concediéndonos en este mundo el conocimiento de tu verdad, y en el venidero, la vida eterna. Amén.

La Gracia (2 Corintios 13:13)

LA gracia de nuestro Señor Jesucristo, y el amor de Dios, y la comunión del Espíritu Santo, sea con todos nosotros, por siempre jamás. Amén.