La Letanía o Plegaria General

¶ Para usarse después de la tercera colecta de la Oración Matutina o Vespertina, o antes de la Santa Comunión, o bien por separado.

Oh Dios Padre, Creador del cielo y de la tierra:

R. ten piedad de nosotros.

Dios Hijo, Redentor del mundo:

R. ten piedad de nosotros.

Dios Espíritu Santo, Santificador de los fieles:

R. ten piedad de nosotros.

Santa, bendita y gloriosa Trinidad, un solo Dios:

R. ten piedad de nosotros.

Señor, no te acuerdes de nuestros pecados ni de los de nuestros padres, ni tomes venganza de nuestras maldades; perdónanos, buen Señor, perdona a tu pueblo, que redimiste con tu preciosísima sangre, y no estés siempre enojado con nosotros.

R. Ten piedad de nosotros.

Deprecaciones

De todo mal y daño; del pecado; de las astucias y ataques del diablo; de tu ira y de la condenación eterna:

R. líbranos, Señor.

De la ceguera del corazón; de la soberbia, la vanagloria y la hipocresía; de la envidia, el odio y toda falta de amor:

R. líbranos, Señor.

De todo deseo desordenado y pecaminoso, y de los engaños del mundo, del demonio y de la carne:

R. líbranos, Señor.

Del rayo y la tempestad; del incendio, el terremoto y la inundación; de la peste y el hambre; de la guerra, la violencia y la muerte repentina:

R. líbranos, Señor.

De toda sedición y rebelión; de toda falsa doctrina, herejía y cisma; de la dureza de corazón y del desprecio de tu Palabra y de tus mandamientos:

R. líbranos, Señor.

Por los misterios de Cristo

Por el misterio de tu santa encarnación; por tu santo nacimiento; por tu bautismo, ayuno y tentación:

R. líbranos, Señor.

Por tu agonía y tu sudor de sangre; por tu cruz y pasión; por tu preciosa muerte y sepultura; por tu gloriosa resurrección y ascensión; y por la venida del Espíritu Santo:

R. líbranos, Señor.

En todo tiempo de tribulación; en todo tiempo de prosperidad; en la hora de la muerte y en el día del juicio:

R. líbranos, Señor.

Intercesiones

Señor Dios, nosotros, pecadores, te pedimos que escuches nuestros ruegos, y que gobiernes y guíes a tu santa Iglesia universal por el camino recto:

R. te rogamos, óyenos.

Que guíes el corazón de quienes nos gobiernan, para que ante todo busquen tu honor y tu gloria:

R. te rogamos, óyenos.

Que bendigas y protejas a todas las autoridades, dándoles la gracia de administrar justicia y sostener la verdad:

R. te rogamos, óyenos.

Que ilumines a todos los obispos, presbíteros y diáconos con el verdadero conocimiento de tu Palabra, para que la proclamen con su predicación y su ejemplo:

R. te rogamos, óyenos.

Que envíes trabajadores a tu viña:

R. te rogamos, óyenos.

Que bendigas y guardes a todo tu pueblo:

R. te rogamos, óyenos.

Que des a todas las naciones unidad, paz y concordia:

R. te rogamos, óyenos.

Que te dignes darnos un corazón dispuesto para amarte y temerte, y para vivir cuidadosamente según tus mandamientos:

R. te rogamos, óyenos.

Que te dignes dar a todo tu pueblo aumento de gracia para oír con humildad tu Palabra, para abrazarla con afecto puro y para producir los frutos del Espíritu:

R. te rogamos, óyenos.

Que traigas al camino de la verdad a todos los que andan en el error y el engaño:

R. te rogamos, óyenos.

Que te dignes fortalecer a los que aún permanecen firmes; y sostener y dar fuerza a los débiles; levantar a los caídos; y finalmente hacernos hollar a Satanás bajo nuestros pies:

R. te rogamos, óyenos.

Que ayudes, defiendas y consueles a todos los que están en peligro, necesidad o tribulación:

R. te rogamos, óyenos.

Que protejas a los que viajan, a las mujeres que dan a luz, a los enfermos y a los niños, y que te compadezcas de los presos y cautivos:

R. te rogamos, óyenos.

Que ampares y sostengas a los huérfanos y a las viudas, y a todos los que están solos y oprimidos:

R. te rogamos, óyenos.

Que tengas misericordia de todos:

R. te rogamos, óyenos.

Que perdones a nuestros enemigos y perseguidores, y conviertas su corazón:

R. te rogamos, óyenos.

Que nos des y conserves los frutos de la tierra, para que a su tiempo los disfrutemos:

R. te rogamos, óyenos.

Que nos des verdadero arrepentimiento, nos perdones nuestros pecados y descuidos, y nos concedas la gracia de tu Espíritu Santo para enmendar nuestra vida según tu santa Palabra:

R. te rogamos, óyenos.

Agnus Dei

Hijo de Dios:

R. te rogamos, óyenos.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo:

R. concédenos la paz.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo:

R. ten misericordia de nosotros.

Cristo, óyenos.

R. Cristo, óyenos.

Señor, ten piedad.

R. Señor, ten piedad.

Cristo, ten piedad.

R. Cristo, ten piedad.

Señor, ten piedad.

R. Señor, ten piedad.

¶ Enseguida el oficiante y el pueblo dirán juntos el Padre Nuestro.

Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en tentación, y líbranos del mal. Amén.

Oración Final

Oh Dios, Padre misericordioso, que no desprecias el gemido del corazón contrito ni el anhelo de los afligidos: escucha con bondad las oraciones que te dirigimos en nuestras penas y adversidades, y atiéndenos, para que los males que la astucia del demonio o de los hombres traman contra nosotros queden, por tu buena providencia, reducidos a la nada; y así nosotros, tus siervos, libres de toda persecución, te demos siempre gracias en tu santa Iglesia; por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.